Un estudio multicéntrico publicado en la revista científica Nature Aging evaluó el desempeño de biomarcadores sanguíneos para el diagnóstico de demencia en América Latina, destacando su potencial como herramienta diagnóstica en la región y la necesidad de validarlos considerando su diversidad genética, ambiental y sociocultural.
Los biomarcadores en sangre se proyectan como una alternativa para el diagnóstico de demencia, especialmente en contextos donde el acceso a neuroimagen avanzada o infraestructura clínica especializada es limitado. A diferencia del análisis de líquido cefalorraquídeo o la tomografía por emisión de positrones (PET), los exámenes basados en sangre son más accesibles, escalables y de menor costo. Estas características son relevantes para sistemas de salud que enfrentan un aumento sostenido de casos de demencia y recursos acotados.
Sin embargo, la mayor parte de la evidencia disponible proviene de países de altos ingresos. En América Latina, la investigación ha sido fragmentada y no existía hasta ahora una comparación sistemática del desempeño de estos biomarcadores entre distintos países, considerando factores como la mezcla genética, la salud cardiometabólica y las exposiciones ambientales, que pueden influir en sus niveles.
Un estudio regional sin precedentes
Para abordar esta brecha, el equipo realizó un estudio en 605 participantes de seis países de América Latina, constituyendo la primera evaluación comparativa a gran escala de biomarcadores sanguíneos en la región.
Los resultados muestran que biomarcadores plasmáticos clave permiten distinguir entre enfermedad de Alzheimer y degeneración lobar frontotemporal en poblaciones latinoamericanas diversas, especialmente cuando se combinan con evaluaciones cognitivas y técnicas de neuroimagen.
“Para América Latina, contar con herramientas diagnósticas escalables no es un lujo, sino una oportunidad”, señaló Claudia Durán-Aniotz, autora senior del estudio. “Los biomarcadores en sangre tienen un gran potencial, pero solo si se validan considerando la diversidad biológica y social que caracteriza a nuestra región”.
Integración de biomarcadores, cognición e imagen
El estudio utilizó biomarcadores dentro del marco AT(N), incluyendo beta-amiloide (Aβ42/Aβ40), tau fosforilada (p-tau217 y p-tau181) y cadena ligera de neurofilamento (NfL). En todos los países evaluados se observaron asociaciones consistentes entre estos marcadores, el deterioro cognitivo y cambios cerebrales vinculados a la enfermedad.
Si bien los biomarcadores en sangre mostraron un buen desempeño diagnóstico por sí solos, la precisión aumentó de forma significativa cuando se integraron con pruebas cognitivas y neuroimagen. Esto refuerza la importancia de enfoques diagnósticos combinados.
“Este estudio entrega la primera evidencia sistemática de que los biomarcadores sanguíneos pueden funcionar en América Latina, pero también demuestra por qué es clave comparar entre países”, afirmó Agustín Ibáñez, coautor senior. “Si no consideramos explícitamente la diversidad regional y no combinamos neuroimagen, cognición y plasma, corremos el riesgo de adoptar herramientas que no sean plenamente confiables para nuestras poblaciones”.
Hacia lineamientos clínicos con enfoque regional
Al comparar directamente múltiples países latinoamericanos, el estudio establece una base para avanzar hacia diagnósticos más equitativos y el desarrollo de guías clínicas informadas por la realidad regional.
“América Latina presenta mezclas poblacionales complejas, y nuestro estudio lo evidencia a nivel de biomarcadores”, explicó Ariel Caviedes, primer autor del artículo. “Reconocer y medir esa diversidad es fundamental para desarrollar herramientas diagnósticas que realmente respondan a las necesidades de la región”, agregó Felipe Cabral, co-primer autor.
La publicación completa está disponible en el siguiente enlace:
https://doi.org/10.1038/s43587-025-01061-3